Entrada etiquetada ‘Embargo por sorpresa’

El ‘teatrillo’ de Energy

Javier J. Díaz. La televisión actual está llena de teatro, pero del malo. Desde la época de Tómbola y Crónicas Marcianas, que se hizo evidente las ‘tablas’ de algunos ‘personajes’ en la televisión, la cosa ha ido incrementándose hasta llegar a auténticas funciones disfrazadas de series, realities dirigidos y ‘docurealities’, que es a lo que voy.
Embargo por sorpresa: South Beach, la producción que se puede ver cada mañana en Energy, es, hablando en plata, un escándalo. Desde los tiempos del Pressing Catch, o incluso de Barrio Sésamo, no se veía algo tan falso. Los embargadores se presentan como ‘Pedro por su casa’ donde quieren, y los ‘embargados’ cumplen todos los topicazos de personaje de circo: masajistas chinas, rubias de plástico, cowboys, delincuentes juveniles, etc. Para colmo, los conflictos violentos se solventan con golpes extraídos del repertorio de Hulk Hogan. En definitiva, penoso.
Todavía hay incrédulos que se creen que esto es verdad, y que pueden llegar un equipo de producción de un programa y quitarte un bien que esté a tu nombre, porque sí, sin una sentencia u orden que mostrar. Encima, se emite un programa de este tipo con una coyuntura muy desfavorable, cuando los desahucios están, por desgracia, al orden del día, y encima en un contexto satírico que no tiene ninguna gracia.

07

06 2013

El morbo del moroso

Gemma Marchena. Canal Energy, de la misma casa que Telecinco, se dedica a emitir ‘Embargo por sorpresa’, en la que un grupo de cobradores van con su grúa a embargar los bienes impagados. Aunque es una recreación de situaciones reales, ver un programa de esos resulta espeluznante. La semana pasada, un jardinero estaba tan tranquilo trabajando cuando el embargador, un tipo hispano acompañado de su hija adolescente, llegan por sorpresa e intentan llevarse su furgoneta. Había dejado de pagar las letras durante 75 días y el jardinero se quedaba así sin su medio de vida. El moroso intentó detener el embargo, sacó una motosierra y apareció la policía, que consiguió reducirle sacando sus pistolas, como si fuera el oeste. Lo más triste es el grado de cinismo del programa, ese tufillo divertido de «mirad lo que hacemos con el que no cumple». Como si los morosos fuesen estafadores profesionales o tipos sin moral. Tal vez en EEUU, vivero de neoliberales, cuele ese discurso, pero en España, tal y como estamos ahora mismo, resulta doloroso. No me creo que un autónomo deje de pagar las letras de sus herramientas si no es porque antes le han dejado facturas a deber. Ni me resulta gratificante ver como la gente pierde sus casas. ¿Llegará un programa así a grabarse aquí?

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08 2012