Un cierre anunciado

Gemma Marchena. Si es que se veía venir. La versión cañí de Cheers dejará de grabarse y emitirse. Quedan seis capítulos ya grabados que Telecinco ha preferido guardarse, no sé si por vergüenza. Ni plagiando la serie original han sido capaces de hacer un producto digno. Lo más fácil es echar la culpa al guionista, pero conozco a un puñado de ellos y todos tienen buen gusto, les gustan las buenas series y son ocurrentes. A nadie con menos de cuarenta años se le ocurriría el fácil recurso de meter a una moza que haga un striptease en el bar de Cheers, algo tan trillado que nos remonta a las películas del destape. Precisamente en la Fotogramas de este mes el columnista Ramón Colom ahonda en la crisis de la serie nacional. El guionista tiene una idea, muchas veces buena. Hasta que llega un analista de una cadena y empieza a descafeinar la serie para que sea del gusto de toda la familia, según su criterio. Luego están los productores y el director y los directivos de la cadena que, te guste o no, tienen que meter un niño, un perro y un abuelo en la serie. Sea como sea. Y aparece alguien que dice: ¿Y por qué no hacemos un remake de… Doctor en Alaska? Y ahí es cuando el guionista no reconoce a su hijo y reniega de él. Pero claro, hay que comer y así tenemos la tele que padecemos.

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10 2011

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