Amor campestre

18

11 2011

Josep Oliver. El pasado miércoles finalizó la cuarta entrega de Granjero busca esposa, el peculiar concurso-reality en el que Cuatro busca pareja a diversos trabajadores del agro de nuestra piel de toro. No puedo evitarlo; siento cierta debilidad por este concurso. Dentro de la hiperrealidad -o la falsedad, como quieran ustedes- que nos vende la televisión, Granjero busca esposa es aún un lugar donde encontrar reacciones genuinas, sentimientos en estado puro. No en las señoritas que van a los pueblos a intentar cortejar al señor granjero -muchas de ellas ya vienen con un papel aprendido, incluso alguna de ellas tiene claro que ni en broma trocaría su vida urbanita por una nueva entre vacas y cerdos-, mas sí en los protagonistas, ellos. Muchos de ellos poseen la inteligencia y a la vez la simpleza del campo. Una simpleza no en sentido despectivo, sino en el de una inocencia genuina de quien no ha sido todavía embrutecido por la mentalidad amoral y ultracapitalista de la televisión. Es por eso que el programa, tras cuatro años, sigue teniendo éxito y atractivo para los espectadores. Ese aspecto bonachón, esa buena fe, esa autenticidad de los granjeros es en lo que estriba, en mi opinión, el éxito de este espacio.

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  1. Clair #
    1

    Me parece un programa denigrante para la mujer, me da vergüenza la gente que va a ese programa y no entiendo como la audiencia y las mujeres siguen viéndolo.