Pepa Bueno

Emili Gené. Ana Blanco ha quedado congelada como imagen neutra de una televisión que quiere presentarse como neutra. Para esta presentadora (icono de la pública que compite con Matías Prats en la privada como referencia de fiabilidad: me creo todo lo que dicen estos dos chicos buenos para los que ni siquiera pasa el tiempo) el mundo es algo sencillo y amigable, y así nos lo cuenta. Tanto da que se trate de la ejecución de Gadafi o el ascenso de la prima de riesgo. Noticiario plano para amenizar la sobremesa en familia.
Para complementar esta visión infantil de la realidad, TVE recurre a otros personajes más cañeros en los telediarios nocturnos, como si ya formasen parte de la franja adulta. Ahí estuvo Milá y ahora Pepa Bueno. Pepa me recuerda a Pilar Miró o a Rosa Montero. Mujeres cultas y viajadas que no necesitan un hombre que les pague la cuenta del restaurante.
De ahí mi sorpresa al descubrirla el otro día retocada por el bisturí estético para inyectarle unos años de menos: ¿también tú has de someterte al canon que personifica Ana Blanco?
La dictadura de la imagen, antesada del vaciamiento de los valores.

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08

11 2011

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