Ensaladera

Emili Gené. La épica de esta quinta (seguro que para muchos superior en trascendencia a la quinta de Beethoven) tiene que ver con el baño mediático. Es cierto que los dos números uno han contribuido en el partido final (cuatro horas y casi forzando un quinto set) a darle emoción a un resultado que afectaba el orgullo nacional (España: cinco ensaladeras en 12 años; Argentina: cuatro finales consecutivas perdidas) y que el público (casi 30.000 personas) se tomó como una fiesta reivindicativa. Por algo se escogió Sevilla. Pero al calor humano en directo se sumó el entusiasmo televisivo. Chapeau para una realización que marca el rumbo del deporte, cada vez más cerca de ser asunto de Estado. El patriotismo se cocina a fuego lento y explota como un orgasmo en la tele cuando los deportistas defienden nuestros (sic) colores. No se habla de sueldos sino de emociones, gratitudes, equipos. Todo es alucinante, fantástico. ¿Se fijaron en que no hubo cortes publicitarios? Entrevistas, pequeños reportajes, paneos VIP en tribunas en las pausas. Que no decaiga. Al final salió bien. El Rey y la bandera.

Etiquetas: ,

Acerca del autor

Telele

Otras entradas por

Sitio web del autorhttp://ultimahora.es

09

12 2011

La publicación de comentarios está cerrada.