Cochinadas de Bourdain

Gemma Marchena. Hace poco descubrimos en Pere Garau un curioso restaurante de comida auténtica china cuyos platos tienen muy poco que ver con esos cerdos de salsa agridulce cargada de glutamato y conservantes. Me gusta llevar allí a las amigas de paladar más conservador y pedir maldades asiáticas como lenguas de pato, pulmón de cerdo o piel de carne, que no sabemos lo que es pero suena muy arriesgado. Los arrrghh de las comensales son suficientes para pasarnos la noche entre risas. Y encima la comida está riquísima y el restaurante está lleno de chinos, así que damos fe de la autenticidad de su carta. Para los que nos gusta probar de todo, es sólo un aperitivo para emular a Anthony Bourdain, un chef excéntrico que tiene por costumbre pasearse por el mundo dispuesto a probar las mayores cochinadas (manjares, según se mire). El pulso no le tiembla ante unos huevos podridos, un feto de pato, gusanos del tamaño de un brazo o calamares vivos que se mueven en tu boca mientras se resisten a morir masticados. ¡Y encima los disfruta! Bourdain es un tipo curioso, que además ha escrito libros tan cachondos como Malos tragos, recopilatorio de las gastronomías más arriesgadas, o Confesiones de un chef, donde desvela que los cocineros tienen más vicio que una estrella de rock. Su próxima parada es en Canal Cocina, este miércoles.

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01 2012

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