La duración eterna

Urko Urbieta. No negaré que dentro del panorama televisivo español hay muestras de un verdadero interés por innovar o buscar historias algo ‘diferentes’. Pero también es verdad que los guionistas se enfrentan a las exigencias de las cadenas, atadas, a su vez, por la dictadura de las audiencias.
A pesar de que muchos guionistas se quejan de que no hay presupuesto para hacer según qué cosas, series como Gran hotel demuestran que podemos lograr series de época con un nivel medio alto. Superado este problema, la gran dificultad de toda serie española es su duración. Cada episodio dura en España la friolera de casi una hora y media (por ejemplo, las cadenas inglesas emiten series de hora y media como Sherlock pero solo tienen tres episodios por temporada; o Downton Abbey que, con nueve episodios, duran una hora escasa).
Por eso, episodios como el primero de Toledo (el Águila roja de A3) se hacen eternos y muestran más claramente sus flaquezas debido a esta duración. Además, el empeño por introducir tramas más juveniles con actores malos, o muy malos (como Maxi Iglesias) destruyen cualquier posibilidad de lograr un producto excelente y nos tenemos que conformar con otro suspenso contundente.

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Telele

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01 2012

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