Archivo de febrero, 2012

Madres y viceversa

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02 2012

Javier J. Díaz. Luján Argüelles, la mujer con nombre de parada de metro, es la celestina actual de la televisión española. Especializada en dar nóminas de granjero a oportunistas, ahora está a punto de realizar un posgrado en casar a jovencitos consentidos, pero sorteando a sus complicadas madres. ¿Quién quiere casarse con mi hijo? ya está en parrilla y, por distintas razones, no le va nada mal.
La primera es la propia carne. Las candidatas y candidatos saben a lo que van. Han visto muchas veces Mujeres, hombres y viceversa, y eso se nota.
La segunda, la provocación. No tienen ningún pudor en provocar a los concursantes. A veces, tanto, que algunas parecen actrices contratadas por su nivel de exageración. Quién sabe si realmente lo son.
Y la tercera, y la más polémica y triste, el papel de sus madres. Listas para criticar sin tapujos. Lo ponen todo, incluso comentarios racistas y homófobos. Como ejemplo, la madre de un concursante gay se mofó por la espalda de uno de los interesados en su hijo por ser muy afeminado, cuando su hijo, sentado a su lado, parecía un pavo real.

No pongamos tantas malas noticias

02

02 2012

Josep Oliver. Hace cosa de un mes, Antena 3 empezó una campaña publicitaria basada en el optimismo (no en el positivismo, claro: eso es otra cosa muy diferente. No hagan como mis alumnos de Secundaria y se confundan). Seguro que la recordarán, decía algo así como «Pongamos que salimos de ésta. Pongamos que lo peor ya pasó… Pongamos que sólo hay buenas noticias», etc. En esa promo, salen muchos de los presentadores de la cadena, sonriendo, pasándolo bien, como prometiéndonos que todo irá a mejor, que no hace falta preocuparse más porque el fin de la crisis está cerca. Pero, ¡ay!, qué difícil resulta eso, cuando, día sí y día también, el pobre Matías Prats tiene que abrir su noticiario con el número creciente de parados, las empresas que cierran, las compañías que dejan a sus pasajeros en el aire, noticias a cada cuál peor. Así no hay derecho, Matías: la realidad no te deja ser optimista; cuánto más habíamos pensado que todo iba a ir bien, peores noticias nos asaltan. Es difícil ser positivo con este panorama y sin faltar a la verdad. Yo he optado por una técnica quizá un poco más cobarde pero sin duda efectiva:dejar de ver las noticias.

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Otra vuelta de tuerca

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02 2012

Nacho Jiménez. Despejar la mente frente a la pequeña pantalla puede resultar peligroso cuando uno se encuentra con programas como ¿Quién quiere casarse con mi hijo?, una nueva vuelta de tuerca a los date-shows que debutó el pasado lunes en la noche de Cuatro. En resumen: Una veintena de chicos y chicas más preocupados, en el primer caso, por sus abdominales y su pelo al viento, o, en el caso de las féminas, en lucir unos grandes pechos operados y unas uñas de gel que podrían arrancar los ojos a cualquiera al más mínimo despiste. Atención a los candidatos a ¿casarse?: Un abogado de 45 años que no sabe muy bien por qué se ha metido en este ‘percal’; un químico y stripper, de 27 (imagínense el mix); un chaval enganchado a los videojuegos, de 27 años y virgen (sic); un empresario de 32 años y homosexual, y un estudiante cariñoso y excesivamente presumido, también de 27 años. Pero ellos no son, ni mucho menos, lo mejor del programa, sino que lo son sus madres. Las candidatas y candidatos a conseguir llevar al altar al amor de su vida deberán pasar primero por el examen de la madre. «Yo sólo quiero que tenga la ESO», «prefiero a la gótica que a la negra», o «tiene demasiado pecho» son sólo tres de las perlas de las progenitoras, que prometen convertirse en las nuevas ‘princesas de barrio’ en versión Imserso. Entre ésto y Mujeres, hombres y viceversa, en definitiva, con la juventud que pulula por este país, ¿cómo demonios no vamos a estar en crisis?

Sin dignidad

01

02 2012

Neus Aguiló. No es nada nuevo que por un minuto de gloria siga habiendo miles de personas dispuestas a vender su alma al diablo. Ayer, sin ir más lejos, tuvimos una muestra de ello en Cuatro con el estreno de ¿Quién quiere casarse con mi hijo?, donde cinco hombres pretenden encontrar a su pareja ideal. Está claro que hay elevadas dosis de teatro en este nuevo reality y que todo está preparado para vendernos historias de ficción. Pero para participar en él es imprescindible dejar a un lado la dignidad y el amor propio y dar vía libre al esperpento. En estos momentos, me encuentro todavía meditando acerca de quién tiene menos orgullo:si las madres que llevan a sus retoños a la tele para encontrarles pareja;si las pretendientas que buscan casarse con chicos dominados por sus mamás o si los propios solteros, quienes no temen ir ala televisión mientras todos vemos cómo son incapaces de gestionar por sí mismos su propia vida sentimental. Al igual que en Granjero busca esposa, estamos ante otro programa sexista que ridiculiza a los hombres y denigra a las mujeres. No nos sorprendamos, pues, de que el machismo siga fuertemente arraigado en nuestra cultura.