Sí, telebasura

Josep Oliver. Ayer, mi compañero de columna Nacho se preguntaba por la naturaleza de lo que los críticos se empeñan en denominar «telebasura», y aventuraba, a mí entender, que las razones para usar esta denominación eran más personales que objetivas. Intentaré explicar por qué creo que sí es adecuado este término. La televisión, como medio de comunicación de masas, además de sus principales funciones (informar y entretener), tiene otras, quizá menos evidentes, pero igual de importantes. Una de ellas es que transmite determinados modelos de conducta e incluso ideologías. Según ha estudiado Klapper, por ejemplo, el bajo nivel cultural y los gustos mediocres que transmite la mayoría de los programas infantiles suponen una degradación de los gustos de sus espectadores, que se proyecta luego en su vida adulta. Pero no es sólo eso: los espacios que fomentan el consumismo exacerbado, la superficialidad de las relaciones interpersonales, que niegan la cultura del esfuerzo y el sacrificio, que atomizan toda clase de información poniéndola toda al mismo nivel, ocasionan un perjuicio al espectador, porque éste, quiera o no, asimila el mensaje de fondo. A eso llamo yo «telebasura». Sí, claro que de tanto en cuanto apetece la comida basura, pero… ¿siempre?

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03 2012

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  1. manumenorca #
    1

    … Es cierto que la telebasura es infumable, pero tiene todo el derecho de existir. No podemos postularnos como salvadores de la buena salud mental de nuestros conciudadanos a base de prohibirla: el libre albedrío da a la gente la opción de diluir su mente con porquerías varias si eso es lo que quieren. ES MÁS, reivindico la necesidad de que exista, por una razón obvia… el agobio de la sobreoferta: tenemos un tiempo limitado de ocio diario, y una enorme cantidad de buenos programas, documentales, debates serios, especiales, buen cine, pequeñas joyas perdidas en la madrugada -como me pasó ayer en un canal minoritario, a la una de la madrugada, Richard Dawkins confrontando la evolución de Darwin a los integrismos religiosos actuales-, etc… Tanto por ver y tan poco tiempo. AFORTUNADAMENTE que hay telebasura, es más fácil encontrar los buenos programas televisivos. Si no hubiese telebasura, el agobio por querer ver toda la buena tele que existe sería tal que nos obsesionaríamos y estaríamos tan pegados a la TV que perderíamos trabajos y vida familiar. Bendita paja que nos pone al grano en bandeja.

  2. Josep Oliver #
    2

    Yo no le niego el derecho a existir a ese tipo de programación; obviamente no sería mi primera elección, pero como digo al final de la columna -y Nacho también decía-, en algún momento uno puede consumir telebasura, pero siempre siendo consciente de lo que hace.
    Con todo, creo, Manumenorca, que no sería justo darle las gracias a la telebasura por existir y así hacer más fácil encontrar, por contraste, los programas de calidad. En el fondo, creo que el hecho de que una buena parte de los programas que se emiten en las cadenas generalistas tengan esa calidad no es nada bueno para la sociedad. Principalmente, porque el espectador debería tener las herramientas, la formación o el criterio suficiente para saber qué está viendo y, una vez asumido eso, considerar si, ya por su propia iniciativa, cuenta y riesgo, sigue viéndolo. Es importante formar al espectador a ver la televisión de forma crítica.

  3. manumenorca #
    3

    … No hay que hacer recaer toda la responsabilidad sobre un “españolito que ve la tele”. Coincido con vosotros en que hay que formar al espectador para que vean TV de forma crítica, y no como ahora, tumbándose en el sillón sin ton ni son y dándole al ON sin saber de antemano qué “echan en ese momento”. Yo señalo a los programadores. Si cambiasen las tornas, programando calidad en prime time y dejando los higadillos para la madrugada, habríamos dado el primer paso.

  4. Josep Oliver #
    4

    Estoy de acuerdo, los programadores tienen mucha responsabilidad en todo ello.