Aguiló, ‘xuetó’

Emili Gené. Despedida la ilusión de una televisión pública de calidad al servicio de la cultura y la información, apenas nos quedan programas como este. Me da igual por tanto qué productora lo haya realizado y en qué medio se emita, solo me importa el dato: máxima audiencia y fidelidad. Los espectadores respondieron a la invitación y se quedaron enchufados sin aplicarse al zapping. No hay géneros, hay intereses. Por una vez la realidad de la calle (silenciada, aparcada) se impuso en la televisión a los despachos desde los que se dictan parrillas absurdas desbordantes de telebasura. Esta es, debería ser, la verdadera competitividad: la que da una oportunidad a los intelectuales e investigadores que tienen algo que decir y que los espectadores quieren ver y escuchar. Me apunto a los dictados de la audiencia. Y si usted no ha visto el programa (un documental largo y denso, prologado y prorrogado con un debate también largo y denso) ni siquiera en su reedición, disfrútelo en Internet.

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04 2012

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