Resurrección imposible

21

05 2012

Emili Gené. Nunca segundas partes fueron buenas, y más en un medio como la tele. Oprah Winfrey se ha mantenido durante décadas en prime time con los mejores ratings en EEUU, y aquí tenemos casos semejantes de longevidad: Ana Rosa, por ejemplo. O Mercedes Milà al frente de Gran Hermano. O Javier Sardá conduciendo las míticas Crónicas marcianas. Pero desde que se fue no ha dado un palo al agua, como su colaborador Boris Izaguirre. La audiencia es conservadora y se rebela ante cambios de horario, de formato, de cadena, de look. Los espectadores son alérgicos a los cambios porque la pequeña pantalla no es una ventana al mundo sino una barrera contra el mundo. Un escaparate virtual donde refugiarnos. No nos gusta que cambie, por lo mismo que no queremos que nuestros padres se separen. Buenafuente desapareció y ahora quiere volver como si nada, ignorando que en la tele no hay resurrecciones. Respuesta: de un 14% inicial ha caído en picado a un 7%. Resultado: cadena y productora jubilan a un cómico que se atrevió a despreciar la dictadura audiovisual.

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Telele

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