Una final es una final

Alfons Martí. La final de la Champions, ofrecida entre otras cadenas, por TVE1, fue seguida por 3,7 millones de espectadores. Y no defraudó. Existía el peligro «nacional» de negar toda importancia a la cita futbolística por la ausencia de Barça y Madrid. Lo cierto es que después de cantar una final española a los 4 vientos, el público se curó del mal trago de la decepción y se enganchó a una Final que tuvo de todo y quizá, ante todo, el gran ingrediente futbolístico del factor sorpresa, pues ganó el menos favorito.
También es verdad que mucho madridismo quería a un Cherlsea ganador y mucho barcelonismo que lo fuera el Bayern por espíritu vendetta, y sin embargo ganó el mejor y las cosas siguieron su curso como atractiva cita con el referente futbolístico máximo : volvió el fútbol entre grandes – el cual sigue existiendo sin españoles – y se pudo ver un partido con emoción, rachas de juego de alta intensidad con alternancias de insolvencia culminados por el portero del casco, Cech y su compañero, el carismático y old fashioned Drogba, quienes marcaron la diferencia y supieron igualar brillo con victoria, algo que demuestra lo poco que cambia el fútbol en su esencia, o sea, su belleza, y es que en estas latitudes olímpicas solo gana el mejor.

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05 2012

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