A quemar contenedores

Gemma Marchena. Si es que aún no hemos salido a la calle a quemar contenedores pero esto ya es la gota que ha colmado el vaso. Vale que nos recorten, que nos fustiguen por gastones, que se rían de nosotros en Europa, pero que nos castiguen de esta manera… Tampoco es necesario volver a emitir Ana y los siete, ese engendro que parió la retorcida mente de Ana Obregón para su lucimiento. Vale que ya está grabada y estaba por allí en los sótanos de RTVE. Pero no debía estar suficientemente escondido si ahora recurren a esta serie para rellenar los huecos que deja la parrilla este verano. Muy malos hemos debido ser cuando reponen un capítulo de Ana y los siete de lunes a domingo, así, en vena y sin descanso. Es la cara más amarga de los recortes: se abandona la producción propia y se rebusca en los archivos a mala idea. Obregón debe estar contenta de que vuelva su versión chunga de Sonrisas y lágrimas, donde ella encarna a una bailarina de striptease y consigue encandilar a un banquero viudo con siete hijos para convertirse en su niñera. Ya puestos a reponer, que regrese Espinete con Barrio Sésamo o que vuelvan a emitir Doctor en Alaska, que allá por los noventa ya nos castigaban a los fans emitiéndola en La 2 y sin horario fijo pero, eso sí, siempre de madrugada.

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07 2012

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