Reguero de babas

Gemma Marchena. Tengo una amiga con currículum impecable y experiencia contrastada que me juraba el otro día que la echaban para atrás en las entrevistas por cuestión de edad. Tiene 35 años. Le quedan aún más de 30 años de vida laboral. Me acuerdo de ella cuando veo 12 mujeres sin piedad en Intereconomía, un programa donde una docena de mozas monísimas se dedican a preguntar a un señor vinculado a la cadena. No sé para que dicen que no tienen piedad si luego resulta que el espacio se dedica a hacer peloteo al personaje y el susodicho no ahorra en babas y en piropos a las profesionales, ninguna de las cuales supera los 30 años. Se puede ser guapa, joven y profesional al mismo tiempo, claro que sí, pero echa para atrás el entrevistado se dedique a piropearlas cuando debería estar contestando a preguntas. El mejor ejemplo lo dio Luis María Ansón, que a medida que le preguntaban se dedicaba a alabar ojos, melena y minifalda de la. En fin. Contratar a una guapa tiene ventajas: dan muy bien en cámara, no se salen del guión y encima salen a buen precio. Si ficha a un periodista de cierta edad le puede salir respondón, exigir un salario digno y encima algunos dan tan mal en cámara… (entiéndase con toda la ironía del mundo).

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Telele

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07 2012

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