Un ejemplo

Amaya Michelena. Tengo tendencia a no ver la tele en el horario habitual y prefiero disfrutar de las series y del cine enlatado, en las plataformas de pago, a la hora y con la periodicidad que elijo yo. Sale más caro, pero evito el sufrimiento innecesario de la publicidad y la pérdida irremediable de horas de sueño. Sin embargo, este verano he hecho una excepción y he pasado bastantes ratos delante del televisor disfrutando del espectáculo de los Juegos Olímpicos. Londres, como siempre, emocionante, y el deporte, por una vez, también. Porque nos libraron del siempre presente y aburrido fútbol para ofrecernos algo más. Mucho, variado e intenso. Las retransmisiones han sido impecables, igual que la organización del evento. ¿Sorpresas? Pues sí. Que hemos podido conocer a personas de carne y hueso que nos demuestran que otra generación es posible y que otra España es posible. El chico del taekwondo, por ejemplo, Nico García, un joven canario de 24 años que no sólo es subcampeón olímpico en su disciplina, sino que además se saca la carrera de Arquitectura, una de las más difíciles. Con jóvenes así, ¿por qué la tele está llena de chusma que sólo sabe hacerse tatuajes y piercings y chapurrear mal en su propio idioma?

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Telele

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08 2012

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