Asco y rabia

Gemma Marchena. Lo visto esta semana en televisión es inenarrable. El seguimiento del hallazgo de los posibles restos de Ruth y José en la finca de sus abuelos provoca náuseas. Ana Rosa Quintana y Susana Griso han competido durante las mañanas por dar los detalles más escabrosos. Desde las desconexiones en directo desde la finca de al lado para poder ver los restos de la tristemente famosa hoguera donde desaparecieron los cuerpos hasta la aportación de testimonios como amigos de la madre o la directora de la guardería del pequeño José que no aportaban nada más que morbo. Ha sido una carrera por llegar a la inmundicia. Pero lo peor de todo, sin duda, ha sido el acoso a los padres de José Bretón. Esa manera de espolear la ira del pueblo ya ha dado sus frutos y han surgido pintadas en casa de los abuelos paternos. A los que hayan perdido a un familiar muy cercano (y más si es en casos dramáticos), sabrá de lo que hablo. Pónganse en el lugar de los abuelos: han perdido a sus dos nietos de manera repentina y violenta. Y no sólo eso. Ahora tienen que asumir que su hijo es un asesino (si es que se demuestra, claro). Pero la gente es muy lista y le gusta hacer juicios preventivos y por extensión: les condenamos por adelantado y les hacemos responsables de lo que ha hecho otra persona. Se nos ha olvidado que nadie está libre del juicio popular porque nadie controla a su familia.

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09 2012

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