Un magnífico bribón

Urko Urbieta. Esta semana nos ha dejado Carlos Larrañaga, un actor ‘de los de toda la vida’. Expareja de María Luisa Merlo o Ana Diosdado; padre de actores, como Amparo Larrañaga o Luis Merlo; suegro de Maribel Verdú. Y un gran intérprete.
Teatro, cine y televisión, todo lo abarcó Larrañaga, que siempre vio empañada su calidad como actor por dos motivos: su imagen de galán (porque Larrañaga percha tenía, y mucha); y sus últimos años, en los que ha vivido a golpe de exclusivas en televisión sobre sus relaciones sentimentales.
Trabajó con Sofía Loren, Cary Grant y Frank Sinatra en la superproducción Orgullo y prejuicio y fue uno de los actores habituales de directores como Fernando Fernán Gómez (El viaje a ninguna parte) y José Luis Garci (con el que obtuvo su única nominación a los Goya, en 2007 por Luz de domingo). Triunfó a lo grande en televisión en los 80 con series como Los gozos y las sombras y Tristeza de amor y, por supuesto, en los 90 con la mítica Farmacia de guardia, donde interpretaba a Adolfo Segura, el ex de Lourdes Cano (Concha Cuetos), un caradura de buen corazón, que le valió numerosos premios y el cariño del público. Quedémonos solo con eso. Se ha ido un grande.

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09 2012

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