El dilema del final

Nacho Jiménez. Siempre me he preguntado cuál es la fórmula para dar con una serie de éxito pero hay una cuestión más complicada: ¿cómo terminarla? Algunos finales han dado en el clavo y otros, en cambio, han dejado al espectador como si le hubieran timado durante años. Un ejemplo claro de este último caso es Los Serrano. La palabra timo se queda corta cuando se refiere al serial que protagonizó Antonio Resines. También existen otro tipo de conclusiones, como las que marca uno mismo. Por ejemplo, un servidor dejó de ver True Blood en la quinta temporada porque simplemente ya no me interesaba. Les hablo de este asunto porque en una semana concluirá una de ‘mis’ series, Gossip Girl. Ya sé que soy algo ‘pesadito’ con la dichosa GG, pero no lo puedo evitar. Han sido seis temporadas, alguna mejor que otra, ni mucho menos es perfecta, pero cuando sabes que está a punto de terminar algo que te aporta tanto entretenimiento, ese momento tuyo que nadie te puede quitar, se hace raro, la verdad. La magia del cine o de la televisión es así, ¿no creen? Emociona, enfada, te hace reflexionar o en el mejor de los casos te hace aprender algo nuevo cada día. Habrá quien dirá que la televisión es una basura, y puede ser que sea cierto que algo de razón lleven, pero no hay que generalizar. Yo sigo creyendo.

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12 2012

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