1.000 maneras de morir

Javier J. Díaz. Para los que no lo conozcan, esta frase tan recurrida también es un programa de televisión que se puede ver en el canal de la TDT Xplora cada miércoles hasta que, valga la redundancia, muera de patetismo, que es lo que se merece, y lo quiten de la parilla.
Esta vez, Xplora ha decidido ‘explorar’ una temática dramática y no muy explotada, las muertes accidentales más desafortunadas. Como ejemplos se pueden citar una saltadora que cayó mal y no pudo contarlo, un preso al que le estalló una granada en el ano o una mujer que se asfixió por su enorme pecho. ¿Les hace gracia? Posiblemente sí. ¿Y si fuera su prima también les haría? Posiblemente no. Pero el problema de 1.000 maneras de morir no es ese.
Lo tristemente divertido es su presentación, directa y cruda, resaltando la propia culpa de los fallecidos en los accidentes domésticos, caseros o carcelarios. Incluso mostrando cierta justicia en ellos por la vanidad, avaricia o maldad que mostraron antes de morir hasta estereotipando a la mujer como un objeto sexual.
No creo que a los familiares de los fallecidos les guste ver como recrean de una manera tragicómica la muerte de un ser querido. Xplora decepciona bastante emitiendo este tipo de contenidos.

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01

02 2013

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