Ligaduras de trompas

Gemma Marchena. Las televisiones no están ayudando nada al problema demográfico que asola España. Andamos mal de niños y encima las condiciones económicas nos lo ponen peor a los que estamos en edad fértil. Pues bien, hay una corriente en las cadenas de ilustrar las evoluciones de pequeños monstruos que hacen que uno se piense muy mucho lo de tener descendencia. Para empezar, con Supernanny y esos bichos de hasta diez años que son expertos en ataques de histeria hasta quedarse sin aire, alimentarse de chucherías o estar enganchados a la televisión. Eso, los ‘angelitos’ que aún no han pisado una gala de tarde. Porque luego sale Hermano mayor con adolescentes ya desmandados del todo, que son capaces de arrancar cabelleras para que les pongan saldo en el móvil. El formato de chaval violento tiene bastante éxito porque hasta en Espejo público tienen una sección para ayudar a bestias pardas de la mano de El Pera, un exdelincuente juvenil. El caso de esta semana se centraba en un mastuerzo de 22 años que pegaba a sus abuelos, a su hermana y robaba tiendas con su novia, a lo Bonnie & Clyde. Para rematar está una tal Ylenia, protagonista de Gandia Shore, experta en rociar de matacucarachas a todo el que se le ponga por delante. Con cabestros como estos, dan ganas de pedir una ligadura de trompas.

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Telele

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02 2013

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