Mentiras piadosas

Gemma Marchena. Internet es muy traicionera. Y si no que se lo digan a los protagonistas de Catfish, mentiras en la red, que investiga casos de relaciones sentimentales a través a distancia y donde no ha habido aún encuentro físico por alguna sospechosa razón. Ante las dudas, alguien acude al programa para que investiguen a esa pareja con la que llevan años intimando por la Red pero donde hay algo que no cuadra. Los casos del pasado jueves clamaban al cielo. Un chico, normal y corriente, tenía una relación a distancia con una ex modelo (rubiaza, flaquérrima, portada de revista) y quería conocerla en persona. Al final resultó ser una pobre morena, miope y con serios problemas de sobrepeso. Ella reconoció la suplantación porque pensaba que con su aspecto jamás se le acercaría un chico. No importaba que de cara fuera preciosa o que fuese inteligente. El tipo, mientras tanto, lloraba desolado por su modelo perdida. Segundo caso: chica que lleva diez años con una relación por Internet quiere ver a su pareja virtual que no le manda fotos actuales. Él quiere esperar un poco más pero al final accede: pesaba 300 kilos y ‘sólo’ había conseguido perder 30, lo que no le parecía suficiente. En ambos casos sentí una compasión terrible por todos, por sentirse tan solos, por recurrir a la mentira (piadosa) para conseguir un pedacito de vida normal, por aspirar a sentirse querido. Igual lo fácil es caer en la burla y el desprecio, pero a mí lo que me gustaría es que fuesen felices. ¿Qué más da la talla?

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03 2013

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