Iñigo

Emili Gené. Luis del Olmo se reincorpora a RNE: otro que se resiste a la jubilación. Los locutores se parecen en esto a los actores, les cuesta alejarse del foco. Lo hizo Constantino pero este no vale porque fue por causas mayores. José María Íñigo es el mejor ejemplo de cómo se puede sobrevivir a uno mismo con éxito. Perdió pelo y ganó barriga pero mantiene intacta la voz, que es lo que cuenta. No presentará programas en la tele porque su imagen es políticamente incorrecta pero ha heredado la locución del festival nada menos que de Uribarri, uno más de los que se negó a dejar el micro. Nada que ver la narración de uno con la del otro. Lo que era confabulación y patriotismo contados con rabia y suspense, ahora es bonhomía. Quedamos penúltimos pero no hay tragedia ni escarnio, como Dinamarca ganó de forma previsible. La vida es un circo, y el festival un carrusel de segunda categoría que se sostiene gracias a las votaciones, un ritual que bendice la supremacía solitaria del inglés como lingua franca. Se acabó el bilingüismo inglés– francés (sólo Francia se atrevió a usarlo). Íñigo, tranquilo.

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05 2013

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