Ana

Emili Gené. Tienen que pasar cosas como esta (elección de sede olímpica con candidatura del país: un acontecimiento que tardaremos décadas en volver a ver) para vivir en directo emociones televisivas. Cobertura generosa y furia patriotera, el suspense e incluso la catástrofe de una desconexión en plan boicoteo. ¿La culpa fue de los masones? Ingredientes ausentes en la programación de una tele previsible por lo enlatada y latosa que resulta. El desenlace no acompañó. De la euforia chulesca y provinciana a la depresión, olvidando el espíritu olímpico. Horas y horas de seguimiento informativo en un domingo en el que corría Alonso, jugaban el Balears y el Mallorca, o había partido de Eurobasquet: las pantallas no daban abasto. El príncipe de mostró como un buen speaker, lanzado al estrellato también porque era de los pocos de la delegación española que podía expresarse con fluidez en inglés. Lo de la alcaldesa va directo al anecdotario. Botellafacts. «A relaxing cup of café con leche en la plaza Mayor», un regalo para los cientos de millones de espectadores de todo el mundo. Ahí queda.

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09

09 2013

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