Ni Katy Perry

Javier J. Díaz. Para evadirnos de la realidad en la que vivimos, lo mejor es ver programas realizados en Estados Unidos. No hay nada como esa buena inyección de doble moral y sueño americano conceptual (e inexistente para la mayoría) que sólo los TV shows realizados en la gran potencia mundial saben conjugar a la perfección.
El canal idóneo para sintonizar con este mundo paralelo en España es Divinity, que desde hace unos meses emite Una boda perfecta. Un espacio que es tal cual su título: la retransmisión de el día más ideal de la pareja más fantástica del mundo. A sus ojos. Todos son ricos, todo sale bien, todos sonríen, todo es maravilloso. Lo más alejado a los míticos programas de ‘Callejeros’ que se emitían hace años por Cuatro.
En definitiva, que el día que te casas tengas que estar preocupado -además de todo lo que supone una boda- por un equipo de un programa de televisión, solo es algo con lo que disfruten los reyes del postureo televisivo: los estadounidenses. Por supuesto, cada programa acaba con fuegos artificiales. Ni Katy Perry hubiera imaginado un final así. Esperemos que esos matrimonios duren más que sus canciones.

Acerca del autor

Telele

Otras entradas por

Sitio web del autorhttp://ultimahora.es

11

10 2013

La publicación de comentarios está cerrada.