QQCCMH, touché

Javier J. Díaz. La tercera temporada de ¿Quién quiere casarse con mi hijo? puede ser que esté siendo el verdadero punto de inflexión para este reality show que tan fuerte comenzó hace un par de inviernos en su primera temporada, cuando irrumpió en las audiencias españolas, y tan bien se mantuvo en su segunda temporada, cuando se convirtió en la dominadora de los TT en la noche de su emisión.
En la segunda temporada, precisamente, su impacto fue menor, porque los concursantes ya sabían un poco más a lo que iban. Tenían antecedentes y conocían en cierta medida la repercusión que podían tener. Sin embargo, la opción de Cuatro de optar por un montaje divertido, corrosivo y de sátira melodramática lo mantuvo como una opción todavía muy fresca.
Pero en la tercera temporada el montaje ya no basta. El postureo máximo de los concursantes y aspirantes es demasiado poco natural (nunca lo fue mucho) e incluso el montaje abusa de recursos para tapar carencias de contenido que en otro momento le solventaron la papeleta.
Supongo que los amantes de #QQCCMH no estarán de acuerdo con esta afirmación, pero con las audiencias actuales, la temporada que viene firmará su sentencia de muerte, para la quinta ser posiblemente la última. Si es que llega.

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Telele

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10 2013

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