Culebrones

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11 2013

Alfons Martí. Tras la introducción, hace décadas, de las primeras series latinas, hoy muchos canales facturan culebrones autoproducidos. En TV3 se lanzaron con Ventdelpà o El cor de la ciutat, algo no exento de críticas, por proponer un modelo de ciudadano «dudoso». El esquema culebronil se expande y no hay programa de tertulias de famosos que no disponga de guionistas retratando culebrones realistas. Así, nos informan de que Belén Esteban «saluda» a la princesa Letizia, suponiendo que las altas autoridades aceptan a los culebroneros. En tv, cada día aparecen más culebrones. En Nova, especializada, cuenta con Pasión prohibida, donde todo empieza con una hija enfadada con su madre porque el padre descubrió dicha madre con amante y ello le provocó un infarto. Los culebrones pueden no terminar jamás pues le dan vueltas y vueltas a ambiciones y odios eternos sin argumentos de acción. Últimamente, se decoran de aire histórico, como el actual El tiempo entre costutas, serie de óptimo formato técnico, protagonizada por aceptables actores y culebronesca inspiración. La heroína es estereotipo de chica mona deseada y vive sin más motivo que «estar con su madre» tras ser engañada por un hombre que le promete pasta y poder y luego nada. Culebrones es moda.

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