Todo queda en familia

Gemma Marchena. Recién terminada la tercera temporada, Sherlock se marcha hasta Dios sabe cuando dejando un sabor agridulce. Para muchos, los fans más acérrimos entre los que me encuentro, se trata de una entrega de tres capítulos soberbia. Luego los hay desencantados, que son unos cuantos y además bastante enfadados, porque ninguno de los tres capítulos sigue el ya consabido esquema de búsqueda del villano y lucha contra el crimen. En esta triple entrega se han centrado en los personajes y han llegado otros nuevos que se han fusionado a las mil maravillas con el elenco original. ¿Por qué hay tanta química? La nueva incorporación, Mary, es la nueva novia de Watson y en la vida real es pareja de Martin Freeman. Mary se ha revelado como un complejo y prometedor personaje que va mucho más allá de la fachada. ¿Les parece entrañable la relación entre Holmes y la señora Hudson, la descacharrante ama de llaves que en el pasado fue camello? Pues en la vida real la actriz es íntima amiga de la madre de Benedict Cumberbatch, al que quiere como a un hijo. Y los padres de Sherlock que hacen acto de presencia en esta temporada son los progenitores del actor. En esta temporada se han centrado en la relación entre Holmes y Sherlock, ese marciano que parece que no tiene sentimientos pero que es consciente de la necesidad de estar junto a su compañero. Ese cariño mutuo traspasa la pantalla y uno se cree que el reparto queda los fines de semana para hacer torradas.

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01 2014

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