Igual que el Titanic

Gemma Marchena. Curioso contraste el que he vivido esta semana en televisión. En Canal Viajar, ‘Cruceros de ensueño’ se dedica a hacer viajes en los buques más lujosos del mundo. El programa parece un publirreportaje patrocinado por las navieras y se dedica a poner los dientes largos al telespectador, que se adentra en las suites de lujo, contempla los banquetes de gala o como hace footing en una sala con vistas al Adriático. No hay emoción ninguna, sólo un recorrido por imágenes amables que despiertan la envidia de quien lo ve. Muy diferente es la impresión que deja National Geographic. El programa ‘El Costa Concordia en imágenes’ narra el desastre del crucero desde el punto de vista de los pasajeros y tripulantes. Grabaciones de teléfonos y cámaras en primera persona consiguen poner lo pelos de punta al espectador que no puede evitar sentirse incómodo pese a estar refugiado en su salón. Resultaba escalofriante ver como los pasajeros esperaban mudos de terror ante los botes salvavidas mientras el barco se escoraba. O como los afortunados que conseguían escapar del barco gritaban de alegría, mientras alguien les decía: “Por respeto a los pasajeros que aún no han podido salir, les pedimos silencio”. La pesadilla que vivieron los viajeros del Costa Concordia es tan aterradora como la imaginó James Cameron en Titanic.

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03 2014

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