El jefe infiltrado

Gemma Marchena. La Sexta estrenó el pasado jueves un programa que daría para muchas sesiones en las escuelas de directivos de España. ‘El jefe infiltrado’ cuela al directivo de la empresa en las trincheras de incógnito para conocer a sus empleados y su trabajo diario. El primer caso fue el de un jefazo que se puso en la piel de repartidores de pizza y cocineros. Así pudo conocer como hay chicos de veinte años que se juegan la vida con tal de entregar la comida a tiempo o un padre de familia que con un contrato de 15 horas semanales tiene que dar de comer a cinco personas con un sueldo miserable. Y al jefe escondido le sorprendió ver como su subalterno no podía llegar a final de mes y tenía que pedir comida en Cáritas. Curioso. ¿Desde cuando un contrato de 15 horas sirve para vivir desahogado? ¿Hacía falta todo este circo para tomar conciencia de que no son formas? El caso es que ver a un directivo vestido de trabajador raso parece que tiene su morbo, vista la audiencia que ha conseguido. Casi tres millones de personas no se perdieron como el jefe premiaba a los más aplicados con un crucero, un ascenso o una beca de 10.000 euros para los niños. Y digo yo, ¿no era suficiente aumentar sueldos y horarios para llevar una vida digna? Claro, que sin las cámaras, nos quedamos sin esa publicidad encubierta que es ‘El jefe infiltrado’.

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05

04 2014

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