¿La peor serie de la historia?

Urko Urbieta. Esa es la pregunta que me hacía cuando me obligué a ver el primer episodio de Dreamland, la nueva ficción de Mediaset. Lo primero que pensé fue que me encantaría conocer al personaje que hizo creer a los jefazos de Mediaset que este país estaba ávido de una serie con actores jóvenes que cantan y bailan, tras los fracasos de 18, la serie (A3) y HKM (Cuatro) allá por diciembre de 2008. La nueva serie de bailarines seguirá el mismo camino: se estrenó el pasado viernes (lo que demuestra la ‘gran’ confianza de la cadena en el producto) con menos de un millón de espectadores.
Ni los preestrenos con el casting, ni las promociones, los ‘flashmob’ en Madrid, el apoyo de Coca-cola y los cameos de estrellas han servido para mucho. Normal, porque Dreamland es mala. Una caquita a la que no se puede llamar serie, porque solo es un videoclip hortera con una sucesión de insertos cutre-dramático-cómicos que dan vergüenza ajena.
Este subproducto sigue el día a día de unos aspirantes a estrellas del baile y la música en una escuela, donde caben el protagonista de cuerpo cincelado, problemas económicos y madre alcohólica; el niño rico malote; o la chica, bailarina de día, prostituta de noche… todo muy lógico y normal.
La pobre Natalia Millán –que huyó rápidamente– hace el ridículo más espantoso y los jóvenes, que no son actores, se dedican a lucir cuerpo y bailar. Más, es imposible.

Etiquetas: ,

Acerca del autor

Telele

Otras entradas por

Sitio web del autorhttp://ultimahora.es

06

04 2014

La publicación de comentarios está cerrada.