Un plato más bien frío

Urko Urbieta. La jugada le ha salido redonda a Antena 3. Durante semanas nos bombardeó a promos de Sin identidad, su nueva serie, para estrenarla una semana después del final de El príncipe; esperando que sus seguidores, huérfanos de una ficción que echarse a la boca, se apuntaran a esta nueva propuesta de la cadena. Por el momento lo han conseguido:casi cinco millones de espectadores siguieron el primer capítulo. Ahora, veremos si se mantienen, que es lo difícil.
La acción arranca en una cárcel china en 2013, de la que María Fuentes (Megan Montaner) consigue escapar (con una facilidad pasmosa) para, tras hacerse con la fortuna de una compañera fallecida, regresar a Madrid en busca de venganza. Sí, no se equivocan: calcado al comienzo de El conde de Montecristo, de Alejandro Dumas. Muchos planos, pocos diálogos, montaje y postproducción perfectos.
Entonces es cuando todo se viene abajo: la serie nos traslada a 2001, donde María, hija de una familia de clase alta, averigua por error (en una escena ridícula) que fue una niña robada en la década de los setenta. En este largo flashback, que ocupa casi todo el episodio, la acción se ralentiza, dejándonos con una sensación de que busca ser la Niños robados de Telecinco (infinitamente mejor), y no el Revenge a la española que prometía en un principio. Ni el excelente elenco consigue salvar el producto de la sensación de déjà vu… de esto ya lo he visto antes.

Acerca del autor

Telele

Otras entradas por

Sitio web del autorhttp://ultimahora.es

18

05 2014

La publicación de comentarios está cerrada.