Ligadura de trompas

Gemma Marchena. Si es que es ver un capítulo de Hermano mayor y pedir a gritos que te hagan la ligadura de trompas o la vasectomía. En la noche del jueves pude comprobar como un angelito llamado Javi se dedicaba a llamar zorra a su hermana. De paso, le montaba un circo a su madre porque no había pan de barra ni ‘atún del bueno’. Rotura de puertas, muebles lanzados al aire, insultos y amenazas… Más que un chaval de veinte años parecía un perro de presa sin bozal. Madre e hija se quedaban desamparadas ante las cámaras, reconociendo que llevaban años teniéndole miedo a un chaval que no trabaja ni estudia y además, quiere ser millonario. Pero allá apareció Pedro García Aguado, que con sus dos metros de altura por lo menos consiguió amedrentar a la criaturita, que se hartaba de decir que las mujeres eran seres inferiores y que tenían que trabajar para él. Ya saben, el yerno soñado para nuestras hijas. No se corta ante las cámaras. Es más, parece que despliegan ante ella toda su tiranía. Parece ciencia ficción, pero muchos son los padres que reconocen que viven esa situación en casa y piden ayuda al programa. Me pregunto si esos chicos, en lugar de un ‘cachete’ televisivo les iría mejor un tratamiento psiquiátrico.

 

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Telele

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06 2014

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