Despedida y cierre

07

07 2014

Emili Gené. Primero fue la euforia desarrollista. Podíamos tener de todo y más. El aeropuerto de Castellón. O nuestro Palacio de Congresos. O los cuatro millones y pico de funcionarios del estado español. Dinero público para caprichos privados o de partido. Lo de las teles públicas (estatal, autonómicas) además prometía votos: una cadena a imagen y semejanza del partido en el gobierno. Después del boom llegó ZP y su buenismo eliminó la publicidad para así abrazar la causa del servicio público no contaminado. ¿No hubiese sido mejor racionalizar el gasto, depurar la gestión y mejorar el producto final renovando criterios de producción? Después vino la crisis y arrasó con algunas de estas fantasías. TVE se muere como le pasó a Canal 9, sepultada bajo el peso de su elefantiásico presupuesto. No desaparecerá pero ya han empezado con un ERE. Cierra Teledeporte, el canal temático donde podíamos ver las competiciones menos multitudinarias. Un poco de balonmano por ejemplo. Se va porque hay que ajustar gastos, dicen. Pero es solo un síntoma: la marca RTVE está tocada, como indican los rátings y ránkings.

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