Con el culo al aire

Nacho Jiménez. Parecía que el éxito del nuevo dating-show de cuatro, Adán y Eva, iba a ser una moda pasajera; el morbo de ver a chicos y chicas desnudos en una isla ‘desierta’ suscitaba interés, pero una vez visto un episodio, ya está. Nada más lejos de la realidad. La audiencia arropa cada semana este programa que no dista mucho de otros del mismo estilo, como Mujeres, hombres y viceversa, una mezcla explosiva de chonis, chulitos de barrio con más pinchazos en sus músculos que el brazo de un yonqui… ¡y avatares! Bueno, pues resulta que a la gente le encanta ver pechos desnudos, ‘colitas’ al aire…, porque Adán y Eva ofrece poco más de eso. ¿Cuál es el secreto de su repercusión entonces? Quizás el poder desprenderse de un juicio en una primera impresión por la vestimenta, el peinado, que todo sea perfecto. Los concursantes, por llamarlos de alguna manera, se muestran tal y como son, y entre otros aspectos he descubierto que los españoles odiamos los pelos, tanto ellas como ellos, todos bien depilados. Y eso que ya lo dice el dicho, donde hay pelo hay alegría. Al menos es una gran noticia para los centros de estética y depilación.

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Telele

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11 2014

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