Sartén al cazo dixit

Javier J. Díaz. Unos cantantes se meten en un programa de televisión, pronuncian insultos racistas y homófobos y no se les expulsa directamente del programa para llevarlos delante de un juez, que es donde tendrían que estar, sino que se espera 48 horas para hacerlo. Esto es lo que ha pasado estos días en Gran Hermano VIP, que ha empezado esta semana en Telecinco, esa cadena a la que le encanta respetar los horarios infantiles y que además ha metido a dos homófobos en su concurso estrella y ahora ha jugado con su expulsión como si fuera Sálvame. La cadena, por lo visto, no se hace responsable de las opiniones de los concursantes, y con eso lo zanjó todo de entrada. Es más, la cadena suprimió el momento de los insultos. Por lo visto, lo que ha sucedido no merecía mayor importancia y a nadie se le había ocurrido poner de patitas en la calle a estas dos personas ipso facto, que, ejerciendo su ‘libertad de expresión’, han ejercido también el insulto hacia personas en un amplificador como es un programa de máxima audiencia. Finalmente, en la tarde de ayer, y por petición popular (Twitter incluido), la cadena decidió expulsarlos. Una vez más hay que quitarse el sombrero ante la calidad de los contenidos de Telecinco y su forma de actuar con lo que ha montado, porque la responsabilidad del programa que se está emitiendo debe ser suya y de nadie más. De momento no ha pedido perdón.

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01 2015

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