Una chaquetina por si refresca

03

01 2015

Gemma Marchena. He empezado 2015 indignada. No tanto como los andaluces que se comieron cuatro uvas con Canal Sur. Pero cuatro uvas de verdad, uno, dos, tres y cuatro, porque los que estaban al mando de los botones se hicieron un lío y metieron anuncios en plenas campanadas. A lo que iba, estoy indignada con los vestidos de las presentadoras de las uvas. Yo, que soy una clásica, estaba en La1 viendo a Ramón García, con su capa y su traje y su pajarita, abrigado de arriba a abajo. Seguro incluso que llevaba una camiseta interior de borreguito para que no notase las gélidas temperaturas de Madrid. ¿Qué llevaba Anne Igartiburu? Un ligerísimo vestido con magas transparentes que, de verdad, la ciencia aún no ha demostrado que la gasa traslúcida sea abrigada. En la vida. Y Madrid no es Canarias. ¿Qué llevaba Cristina Pedroche? Un picardías. Me recordaba a las jamonas de las películas de Esteso, que siempre tenían a mujeres semidesnudas corriendo por pasillos de hotel. A ver, que cada una lleve lo que quiera. Pero lo que no me parece bien es que ellas se pelen de frío mientras ellos van calentitos. Y si no, póngase el lector ahora mismo en ropa interior con la ventana abierta un cuarto de hora y me cuente como se le quedan las meninges. No sé si proponer para 2016 un presentador semi en cueros o una chica con abrigo de plumas.

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Telele

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