Humor caducado

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03 2015

Urko Urbieta. Después de visionar el primer episodio de Aquí Paz y después Gloria, puedo entender que la nueva serie protagonizada por Antonio Resines haya funcionado bien en su estreno –3.681.000 espectadores y un 20,7 % de share–. Es una comedia muy simple, con personajes arquetipos y facilones, y tan noventera, que en esa década hubiera pulverizado audiencias. Una suma de Ay señor, señor, Vaya par de gemelas y Los Serrano. Lo único que me molesta es que no es un desastre como auguraba la difícil gestación del proyecto –dos pilotos grabados, cambio de reparto y guiones– y la decisión de Telecinco de estrenarla sin pase previo para la prensa; por si no lo saben, siempre es un mal augurio. Aquí Paz y después Gloria es malilla, pero resultona. Recordemos el anticuado arranque de la serie: Paco (Antonio Resines), un empresario estafador, escapa de un grupo de narcos usurpando el puesto de su hermano gemelo, Ángel (de nuevo Resines), un cura de barrio que está en coma. ¿Novedoso, eh? Lo más llamativo de la serie es que tenga, en los tiempos que corren, a dos curas y un obispo como protagonistas, secundados por los típicos personajes de barrio: la peluquera, la choni, el camarero, la usurera, el drogadicto… Como la vida misma. El reparto intenta hacer reír y Antonio Resines… Pues eso, cierra los ojos y se interpreta a sí mismo para cobrar el cheque. Yo no seguiré con ella, pero puedo entender que la gente quiera más.

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Telele

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