Nuestra Celia

Neus Aguiló. Hace ya una semana que Celia Villalobos fue pillada jugando al Candy Crush (o similar) en mitad del debate del estado de la nación. La vicepresidenta primera del Congreso fue una impresentable y quedó realmente mal con esa actitud tan poco modélica. Con todo, su comportamiento le ha venido genial a programas como ‘El intermedio’, que se ha dedicado a analizar a lo largo de estos días su grosera actitud, con excelentes chistes a costa de la ordinaria vicepresidenta. Que si «a Villalobos le gusta menos el Congreso que a Tejero», que si «podía haber reanimado a Joan Baldoví con una de las vidas de su videojuego» (en alusión al desvanecimiento del portavoz de Compromís) o «con lo que se gasta Celia en vidas en el Candy Crush al final se le queda un sueldo de mileurista». Por supuesto, Wyoming no dudó en emitir de nuevo el famoso vídeo en el que nuestra Celia, en plena calle, increpa a su chófer Manolo cual verdulera dictadora poseída por el diablo. Y es que Villalobos se lo pone en bandeja a los humoristas cada vez que abre la boca. Aunque sea a costa de ensuciar su imagen y de lanzarse piedras contra su propio tejado.

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03

03 2015

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