De profesión, tronista

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06 2015

Gemma Marchena. La crisis también ha hecho mella en la fauna televisiva y se han hundido los precios. El kilo de tronista ha bajado de manera dramática. Antes te comprabas un chalet en Torrelodones, ahora da para ser dosmileurista, 1.800 con retenciones. Que no es por nada, pero está muy bien como sueldo. Teniendo en cuenta que el sueldo más común entre los españoles son unos birriosos 15.000 euros brutos al año, pues no está nada mal darse un paseillo por la tele, ya sea con todos los atributos al aire como en Adán y Eva, ya sea con minivestidos en Mujeres, Hombres y Viceversa. ¡A 90 euros la jornada! Pero la tele ya no es lo que era. Eso dicen, porque ahora si acude a un programa de testimonios para hablar mal de la suegra sólo le dan un triste bocadillo de mortadela, que de euros ni hablar. Los de Gran Hermano se cotizan a 500 euros la semana y los tertulianos ‘serios’ (lo pongo entre comillas porque algunos provocan carcajadas) están entre 150 o 300 euros. Pablo Iglesias, criatura política nacida de las tertulias, se vende a 600 euros. Eso, si se decidiera a volver a las teles, claro, que ahora es el faro de la democracia y no puede quemarse con el vulgo catódico. A mí los que más pena me dan son lo de Saber y Ganar. Sus saberes enciclopédicos siempre han estado muy poco valorados. Cotiza más el muslamen que la memoria. Así nos va.

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Telele

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