‘Gym Tony’, engendro televisivo

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06 2015

Urko Urbieta. Gym Tony ha celebrado esta semana sus primeros 100 episodios en emisión y el anuncio de su renovación para una tercera temporada. Su equipo estará de enhorabuena, los que seguimos defendiendo la calidad de la ficción española, de funeral. Voy a andar con tiento en esta crítica porque solo he visto algunos sketches sueltos de la primera semana de emisión, allá por diciembre; es decir, cuando guionistas y actores no tenían ‘cogido el punto’ al producto. Pero los pocos minutos que ‘sufrí’ de Gym Tony, fueron más que suficientes para condenar a la hoguera este engendro televisivo que tenía una realización inexistente; unos gags sin gracia, simples, absurdos y, sobre todo, tontos; y un reparto mediocre, intentando sacar a flote ese naufragio. La trama de la serie cuenta en clave de humor y a través de una sucesión de sketches el día a día de un gimnasio regentando por un peculiar emprendedor –el estomagante Iván Massagué– al que asiste una clientela tan ‘especial’ como su dueño. La serie coge el formato de la excelente y añorada Camera Café con resultados insulsos e insultantes para el televidente. Porque hay gags es Gym Tony que dan vergüenza ajena y me hacen pensar que los guionistas creen que sus espectadores son tontos perdidos: los chistes ‘caca-culo-pedo-pis’ dejaron de hacer gracia, señores míos.

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Telele

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