Los chicos del maíz 3.0

Invisibles, que estrenó el jueves Telecinco, mezcla en una coctelera a Steven Spielberg, un grupo de niños malrrolleros, el imaginario infantil y un misterio sobrenatural. ¿El resultado? Muy pobre. Una dirección plana –la primera secuencia, que finaliza con un accidente en la típica casa del árbol americana, tiene una preocupante falta de garra– y unos actores que recitan un guión condenado al fracaso. Vamos, que la nueva serie del ‘Rey Midas de Hollywood’ es aún más mala que La cúpula. Y eso tiene mucho delito. Invisibles es el último ejemplo de que una buena premisa no te da todo el trabajo hecho para conseguir un buen producto. Recordemos que la serie muestra que alguien o algo está manipulando a los niños. Una fuerza sobrenatural que nadie puede ver, oír e identificar les dice lo que tienen que hacer o decir y les obliga a cometer terribles actos. Sí, el argumento de la serie es muy atractivo, pero su desarrollo es otro cantar. Digámoslo claro: es nefasto. La intriga de ciencia ficción está muy rebajada para agradar a todos los públicos y los guionistas no paran de ‘sobreinformarnos’ hasta la extenuación y ‘lanzarnos’ giros sorpresa en su primer episodio. No basta solo con tener a un grupo de chavales que parecen Los chicos del maíz 3.0, sino que hace falta ‘algo más’. Y esa falta de chicha hunde la serie que emite Telecinco. Lo único bueno, que sólo son 13 episodios.

 

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Telele

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07 2015

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