Lujo árabe

Urko Urbieta. El martes Cuatro estrenó Tyrant, una serie rodada con todo lujo de medios y con una premisa interesante y poco explotada: la vida de una familia de dictadores en Abbudin, un imaginario país de Oriente Medio. La serie, creada por dos pesos pesados de la televisión, Gideon Raff y Howard Gordon, tenía todos los mimbres para ser un producto a reivindicar pero el piloto es decepcionante y, lo peor, es que uno no sabe qué pretenden contarnos: ¿denunciar la situación política en el mundo árabe o mostrar un simple culebrón de lujo ambientado en palacios de ensueño? Ahí radica el problema de Tyrant, que uno no sabe muy bien qué esperar. La serie cuenta la historia de Barry Al Fayeed, hijo de un dictador, que regresa a su país tras veinte años de exilio voluntario en los Estados Unidos, donde ha formado una familia y se ha forjado una carrera como pediatra, con motivo de la boda de su sobrino, para comprobar que nada ha cambiado en su hogar. Una de las cosas que más llama la atención de la serie es que eligieran a un actor inglés, Adam Rayner, como protagonista; sin olvidar que en la versión original nadie habla árabe, solo inglés. Pero el gran problema de Tyrant pasa por los insufribles hijos adolescentes, así como los personajes femeninos, unos floreros decorativos. Yo no sigo con la serie, ya me contarán.

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Telele

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05

07 2015

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