El sentido común de Bob Esponja

Alfons Martí. La imaginación es un bien escaso y precioso en la vida humana y en sus expresiones. Entre otros méritos, la serie de Bob Esponja, tan pintoresca y casi surrealista en apariencia, puede destacar el ser revolucionaria por revelarnos cosas ciertas que olvidamos. Lecciones de sentido común tras las máscaras inofensivas y extravagantes de ardillas submarinas, capitalistas con caparazones y seres indeterminados. Entre escenas que recuerdo últimamente, me llamó la atención la que nos muestra a Patricio intentando dar lecciones de ‘artes inmóviles’ al replicante ‘incapaz de saber hacer nada’ de Bob Esponja. Patricio y el propio replicante sufren lo inimaginable, se retuercen, se funden, se rompen porque no hay manera de realmente lograr ‘no hacer nada’. Y es lo natural, mirar el reloj, desesperarse, buscar escapar.
En el s. XVIII, suave con las personas, se encerraba a la gente en prisiones para que sufrieran no tortura ni maltrato, entonces raros, sino el tedio y el desespero de ‘no hacer nada’. Vivimos un mundo tan absurdo que nos enseñan a ‘no hacer nada’ como algo maravilloso. En la serie, más fiel al sentido común de lo que se supone, el propio Patricio sucumbe al horror de enseñar artes inmóviles y el propio alumno confiesa que ‘no es capaz ni siquiera de no hacer nada’. Paradojas. Esencia del verdadero humor.

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04

09 2015

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