Tomadura de pelo

Javier J. Díaz. Que en la televisión casi todo es mentira, ya lo tenemos muy comprobado. Pero que encima, nos tomen el pelo como si todos los telespectadores fuéramos ingenuos y tontos, es algo que todavía sorprende y molesta. El último caso, escandaloso y absurdo, se ha dado esta semana en Adán y Eva, ese reality en el que dos personas desnudas tienen una cita en una isla desierta, y en el que siempre aparece un tercero, o un cuarto, en función del día y de lo que los guionistas de Cuatro decidan, para rizar el rizo intentando hacer parejitas.  El pasado miércoles llevaron a Filipinas (donde se graba el programa) a una chica de Leganés para que eligiera su ‘príncipe’ entre dos galanes. Casualmente, uno de ellos (traído desde España para que la conquistara) no solo viva en su mismo barrio, sino que había estado con ella saliendo con anterioridad durante bastante tiempo. Es decir, eran novios. Pero en la isla, al verse, fingieron no conocerse, a pesar de vivir en Leganés y tener casi la misma edad. El programa vendió el contenido como ‘un gran secreto por descubrir’, haciendo gala de una gran honradez televisiva… una vez más. Lo más grave es que en el programa posterior, Pecadores, donde se analiza este espacio, apareció una redactora explicando cómo los concursantes de Leganés les habían engañado y nadie se había dado cuenta. Para creérselo… seguro.

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10 2015

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