El ataque de los clones

Urko Urbieta. Una de las mejores cosas que han sucedido últimamente en el panorama televisivo es que el catálogo de Netflix, el videoclub ‘online’ recién llegado a nuestro país, ha incluido en su oferta la serie Orphan Black, hasta ahora inédita por estos lares. Vayan avisados, no es la mejor serie de la historia, no lo pretende ni tampoco lo busca. Y, por supuesto, quien busque un sesudo análisis sobre los peligros de los avances de la ciencia, se topará de bruces con la realidad. Orphan Black es un ‘thriller’ que quema trama sin parar y busca sorprender al espectador con giros de guión locos. Pero lo más importante: es un festival interpretativo de Tatiana Maslany, una actriz poca conocida hasta ahora, que ha demostrado ser una de las mejores intérpretes de su generación. Atentos, da vida a cinco personajes principales, así como a otros seis episódicos. Una auténtica locura. La serie sigue a Sarah Manning (Maslany), una joven marginada cuya vida cambia tras presenciar el suicidio de una mujer exactamente igual que ella. Sarah le roba la identidad, el novio y la cuenta bancaria, pero sus problemas se multiplican al descubrir más mujeres como ella, clones, que se unirán para descubrir de dónde provienen. Aunque el piloto chirría un poco, el carisma y personalidad que Maslany imprime a cada clon hacen de Orphan Black una serie indispensable. Yo soy fan de Alison y sus dramas de ‘maruja desesperada’, ¿y ustedes?

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Telele

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01

11 2015

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