Historia edulcorada

Alfons Martí. Las series históricas están de moda. Las cadenas no paran de encargar productos de este tipo. En un tiempo de olvido total de la historia, sea de las grandes civilizaciones y unidades políticas como de las historias personales, los canales más oficiales apuestan por series históricas. Nada de historia pero series históricas. En realidad, de historia hay poca. Desde Yo Claudio a Carlos, rey emperador, la televisión ha puesto de moda esquemas de telenovela de fondo exótico. Eso son las series históricas. Algunas ciertamente de gran calidad. Sin embargo, en ellas no hay el más mínimo retrato de las relaciones entre el gobernante y las leyes o entre estos y sus súbditos. Todo es enredo social, algo que no existía, al menos como interés político, ni en Roma ni en el Imperio español. La novela televisada con fondo histórico muestra enredos familiares, envidias, rencores y todo tipo de intrigas absolutamente privadas que nada explican de la realidad histórica. El telespectador moderno ve en esos enredos lo mismo que ofrecen las crónicas de alta sociedad solo que creyendo que era algo practicado por los grandes personajes de la historia. Fórmulas cuyo éxito depende de la combinación de ambos enfoques, o sea, mucho enredo social y mucha calidad en la recreación ambiental.

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Telele

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06

11 2015

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