2016: Deseos imposibles

Javier J. Díaz. La televisión en España ha vivido momentos patéticos e ilógicos en 2015, por lo que es normal que en 2016, las personas con dignidad deseen que en el año que hoy entra se suba el nivel de exigencia de los espacios que producen las cadenas televisivas. Difícil parece, por ejemplo, cuando hace más de 15 años que triunfa un formato patético y denigrante como el de Gran Hermano. Pero la ilusión nunca se pierde. El caso es que en 2015 se han seguido imponiendo modelos alejados del carácter didáctico, ameno e informativo que debería tener la televisión. A través de sus programas, se han vuelto a ensalzar valores alejados de su potencial, realzando modelos erróneos, sectarios, partidistas y pasados de rosca como los de Bertín Osborne, María Teresa Campos, Pablo Motos (sin duda el peor de todos) y Mercedes Milá, por citar algunos. Los deseos imposibles de 2016 pasan por una televisión en la que los medios de comunicación informen y no manipulen, los presentadores dejen su ego y sus intereses a un lado, y los directivos reflexionen sobre los límites de la moralidad televisiva, ampliamente olvidados desde hace años. Podemos soñar, por ejemplo, con una TVE que informe y no ‘forme’,  con una IB3 que ‘transite’ y no petrifique, y con una programación que refresque y ofrezca y no que congele y excluya.  Nunca nos quitarán los deseos.

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12 2015

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