Justino, un cansino

Gemma Marchena. Lo de la Navidad es como el verano, que no termina de irse en Mallorca. Algún día empalmaremos y estaremos en bañador y comiendo polvorones, como los argentinos. Lo mismo pasa con los anuncios de Navidad. Empachada estoy de spots de colonias, coches y juguetes. En realidad vemos sino enormes catálogos con imágenes y sonido de regalos y en un hueco que han dejado los programadores, alguna serie o programa o película. Un cachito, lo justo para dejarme enganchada hasta la siguiente tanda. Por cierto, ¿por qué en los anuncios de colonia que se emiten hablan en francés ¿O en inglés? ¿En Francia, los anuncios tienen una voz susurrante en español? Pero si hay alguien que me saca de quicio es Justino, el cansino del anuncio de la Lotería Nacional. Justino está dibujado para dar pena, con cara de bonachón, como ese empleado buenrollista que siempre saluda cuando entras por la puerta, el que te hace la vida fácil y te pregunta por los hijos. Y resulta que se le olvida comprar el décimo que a los demás sí les toca. Reflexionemos: ¿Ustedes le darían 400.000 euros del Gordo, 320.000 tras pagar impuestos, a ese señor tan majo que no ha comprado el décimo? Que ni lo ha pagado ni te ha dicho un «oye, encárgame ese número que ya te daré el dinero». Creo que el espíritu navideño se nos ha salido de madre.

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Telele

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12 2015

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