La higiene de los diputados

Gemma Marchena. Arranca el curso electoral y nos llama la atención los aromas y la higiene de los diputados. Es enternecedor ver a alguien como Celia Villalobos tan preocupada por el uso de jabón de las nuevas formaciones políticas y la posible irrupción de piojos en el hemiciclo. «Me da igual que lleven rastas, pero que las lleven limpias para no pegarme piojos», exigía la ‘popular’ durante su intervención en el programa de Mariló Montero, Las mañanas de La 1. Villalobos me recuerda a esas señoras mayores, horrorizadas ante jóvenes que llevan pendientes en la nariz, tatuajes en los brazos, rastas kilométricas… ‘¡Maleantes y hippys se han colado en el respetable Congreso!’, deben pensar algunos. Pero como muy bien respondía después uno de los portadores de rastas, la limpieza que más debería examinarse ahora mismo es la de los partidos. Mientras tanto, no puedo evitar comparar la entrada de los nuevos diputados con los concursantes de Gran Hermano VIP. A éstos últimos les dan calambrazos y he descubierto mi vena sado al disfrutar de su dolor. ¿Podrían incluir ese artilugio de tortura en los asientos de los diputados? Sería tan divertido.

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01 2016

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