Mota en Nochevieja

Alfons Martí. Hay días en los que la televisión capta más, o lo pretende, la atención del espectador. En Nochevieja, por ejemplo. La 1 no se equivocó contratando los servicios de José Mota, probablemente uno de los humoristas más genuinos y flexibles del panorama español. Si hay que rellenar programación, cualquier serie de histriónicos puede colar, pero para convencer, mejor un José Mota. Dicho esto, lo que sí pudo observarse es una cierta mengua en el despliegue del talento y la gracia del humorista. No tanto por su gancho, siempre patente, sino por los temas escogidos. La política española es árida, burocrática, aburrida. Ni Colau, ni Rajoy, ni Iglesias, ni Felipe González tienen el más mínimo sentido ni del humor ni rasgo personal destacado. Al menos que se les conozca, así que el talentoso Mota no acertó del todo en escogerlos para la tarea de imaginar situaciones divertidas ni para ponerse la máscara que le permite ironizar con su habitual desparpajo. Sobre todo, las escenas musicales pecaron de sumisión a la carencia total de gracia y carisma de los personajes imitados.
Si hubiera jugado con sus alter ego, la Blasa y compañía, seguramente la cosa hubiera sido más jugosa y genuina. En mi opinión y aunque suene a tópico, los políticos lo estropean todo, incluso una noche de Mota.

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Telele

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08

01 2016

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